sábado, 30 de noviembre de 2013
Un paseo por la gran canica
Todo empezó una noche en la que me encontraba leyendo placidamente en la cama, sin más, un pensamiento rondó en mi mente y desde entonces no puedo evitar que alguna vez vuelva a pasearse sin yo invitarle. Nunca antes me habia parado a pensar en ello, pero de pronto la sola idea de la no existencia me agobió por completo.
Hay quien por sus creencias, viven pensando que después de pasearse por la gran canica habra algo más que les espera y que allí se reencontraran con sus seres queridos. Me encantaria pensar así, poder olvidar esas ideas que desearia mi mente escondiese en un oscuron rincón, pero no es asi, en mi cabeza sólo se contempla la idea del gran apagón, es decir, creo que somos como unas pequeñas maquinitas con fecha de caducidad y sin posible arreglo, sin retorno al tic tac que nos hace arrancar cada día; pensar que no hay nada, es dificil de asimilar.
Ahora en estos últimos días, he decidido dejar de pensar en ello cuando se apaga la luz de la habitación y toca descansar, pero antes queria haceros participes de esta idea que me atormentaba, porque como os he comentado hay que poner fin a cosas que no merece la pena meditar tanto, ya que no hay remedio para poner fín a la cuanta atras.
Eureca
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